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NUTRICIÓN TERAPÉUTICA

Información útil sobre las necesidades de perros y gatos con condiciones de salud sensibles a la nutrición.

Trastornos gastrointestinales

Enteropatía Canina Sensible a Inmunosupresores (Enfermedad Inflamatoria Intestinal)

La enteropatía sensible a esteroides o inmunosupresores, también conocida como enfermedad inflamatoria intestinal (EII) idiopática, es una categoría de enteropatía crónica en perros. La enteropatía sensible a inmunosupresores se caracteriza por signos clínicos gastrointestinales persistentes o intermitentes que duran tres semanas o más, en ausencia de otras afecciones intestinales (p. ej., indiscreción alimenticia, parasitismo, enteropatógenos identificados o neoplasia) y enfermedades no relacionadas con el tracto gastrointestinal.1-4 Puede presentarse cualquier combinación y gravedad de los signos clínicos, entre los que se cuentan diarrea, vómitos, pérdida de peso, cambios en el apetito, borborigmos, náusea y dolor abdominal.1,5,6 

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El diagnóstico de la enteropatía sensible a inmunosupresores se realiza por exclusión y, por lo tanto, implica lo siguiente:1,5,7-9 

  • los tratamientos antihelmínticos, dietéticos o con antibióticos no lograron producir respuestas clínicas satisfactorias,
  • las biopsias intestinales y la histopatología confirmaron la presencia de inflamación,
  • el uso de glucocorticoides u otra terapia inmunomoduladora dio como resultado una respuesta positiva.

Muchos perros con trastornos gastrointestinales crónicos, entre los que se incluye la enteropatía sensible a inmunosupresores, presentan inflamación intestinal y cambios en el microbioma del intestino, una afección conocida como disbiosis intestinal.10-15 Sin embargo, no está claro si la disbiosis es una causa de la enteropatía o si es un síntoma de esta.16,17 

Aunque el cambio en la dieta por sí solo puede producir una respuesta inadecuada, de cualquier manera, se deben considerar las modificaciones nutricionales como terapia complementaria para perros con enteropatía sensible a inmunosupresores. Un cambio en la dieta puede ser beneficioso porque se cree que la inflamación intestinal se desencadena por las interacciones entre los componentes de la comida, el sistema inmunitario de la mucosa y la microbiota en perros genéticamente susceptibles.18,19 Además, la desnutrición es común en perros con enteropatía crónica debido a disrexia, absorción deficiente y aumento en las pérdidas de nutrientes.20 

El objetivo de la intervención nutricional es proporcionar una dieta completa y equilibrada que satisfaga los requisitos nutricionales del perro, minimice la inflamación de la mucosa, compense la digestión o absorción deficientes y ayude a controlar los signos clínicos.
 

Dato destacado de “¿Lo sabías?”

Los estudios indican una prevalencia del 19 % al 22 % de enteropatía sensible a inmunosupresores en perros con enteropatía crónica.21,22

Mensajes clave


  • La intervención nutricional se utiliza como complemento del tratamiento inmunosupresor en perros con signos gastrointestinales crónicos que no responden al tratamiento nutricional solo o en combinación con el tratamiento con antibióticos. Los tipos de dieta comunes incluyen los siguientes:8,16,21,23,24 
    • dietas de proteínas hidrolizadas,
    • alimentación a base de aminoácidos (es decir, elementales),
    • dietas de proteínas nuevas.
  • Las características de la dieta y los nutrientes de interés incluyen digestibilidad, densidad energética, grasa, proteína, cobalamina (vitamina B-12), potasio y consumo de agua.20,25 
    • No todos los nutrientes de interés son relevantes para cada paciente.
    • Los nutrientes de interés para un perro en particular variarán según qué signos clínicos estén presentes, su duración y gravedad, y una evaluación nutricional.
  • Los perros con enteropatía sensible a inmunosupresores deben alimentarse con una dieta de proteínas nuevas o hidrolizadas, muy fácil de digerir, sabrosa, con grasa de moderada a baja que proporcione suficientes calorías para tratar la digestión deteriorada o la absorción de macronutrientes (p. ej., proteínas, grasas o carbohidratos), abordar la disbiosis y minimizar la pérdida de masa corporal magra.26
    • Se puede proporcionar una dieta a base de aminoácidos o elemental, en lugar de una dieta de proteína hidrolizada o nueva para proporcionar aminoácidos y péptidos pequeños fácilmente disponibles para la síntesis de proteínas.
    • Debe proporcionarse exclusivamente la dieta elegida durante el tiempo que sea necesario.
  • La deshidratación es un problema frecuente en perros con enteropatía sensible a inmunosupresores y puede estar acompañada de desequilibrios electrolíticos, en particular, de potasio y posiblemente sodio.20 Los perros con una leve falta de líquidos se pueden tratar con la ingesta de agua por vía oral o la administración de líquidos por vía subcutánea. Sin embargo, los perros con deshidratación moderada a grave deben recibir líquidos intravenosos y reemplazo de electrolitos según corresponda.
  • Una absorción gastrointestinal deficiente puede dar como resultado una deficiencia de cobalamina (vitamina B-12) en perros con enteropatías crónicas, a pesar de su abundancia en las dietas caninas. Si el análisis revela una deficiencia, se debe proporcionar un suplemento de vitamina B-12, ya sea por vía parenteral u oral.25,27 
  • El aumento de los niveles de ácidos grasos omega-3, que tienen efectos antiinflamatorios y moduladores de la respuesta inmunitaria, puede beneficiar a los perros con enteropatía sensible a inmunosupresores.26,27 
  • Los prebióticos, probióticos o simbióticos pueden ayudar a los perros con enteropatía sensible a inmunosupresores, ya que influyen en la composición del microbioma gastrointestinal, lo que, a su vez, cambia los antígenos bacterianos que se presentan en la mucosa intestinal y modula la respuesta inflamatoria.25,26 
    • La fibra prebiótica (p. ej., fibra soluble o mixta) en la dieta puede beneficiar a algunos perros porque aumenta la producción de ácidos grasos de cadena corta de la microbiota.
  • Muchos perros con enteropatía sensible a inmunosupresores presentan disrexia e, inicialmente, pueden beneficiarse de recibir porciones pequeñas y frecuentes de comida (p. ej., de 3 a 6 comidas por día). Esto puede ayudar a mejorar la absorción de nutrientes y minimizar las respuestas adversas, como vómitos o diarrea.25,28 
    • Si los signos clínicos de la enteropatía se resuelven, se puede intentar realizar una transición muy gradual a la dieta habitual del perro durante un período de siete días. 
    • Dependiendo de cuál sea la causa subyacente que se sospeche, es posible que algunos perros deban seguir un régimen alimentario.
imagen de fondo de iniciador de conversación

“Con base en la falta de respuesta a nuestras intervenciones dietéticas y médicas previas, sospecho que [nombre del perro] puede tener una enfermedad gastrointestinal crónica conocida como enteropatía sensible a inmunosupresores. Creo que a [nombre del perro] le vendría bien un régimen alimentario basado en aminoácidos y un medicamento que se llama [insertar nombre o marca del medicamento]. Deberíamos ver mejoras en un lapso de 2 a 4 semanas y, si no es así, podemos analizar qué medidas tomar después”.

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Referencias

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