Ciencia emergente

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Las investigaciones revelan continuamente el papel fundamental que desempeña la microbiota intestinal en el mantenimiento de la salud y la aparición de enfermedades. Una nueva área de investigación es el eje corazón-intestino.

La microbiota intestinal metaboliza los nutrientes de la dieta y los convierte en metabolitos. Algunos metabolitos son beneficiosos, como los ácidos grasos de cadena corta que tienen funciones clave en el uso de la energía, la modulación de la inflamación y de la respuesta inmunitaria. Las bacterias intestinales también pueden producir N-óxido de trimetilamina (TMAO, del inglés trimethylamine N-oxide), un compuesto asociado a una cardiopatía acelerada.

En caso de insuficiencia cardíaca, una disminución del gasto cardíaco genera una reducción del flujo sanguíneo intestinal y edema. En estas condiciones, la composición bacteriana de los intestinos y las funciones intestinales cambian de maneras que pueden acelerar la inflamación y el avance de la enfermedad cardíaca.1–5 Además, la disminución del flujo sanguíneo y la función intestinal pueden producir una absorción deficiente de nutrientes y contribuir a la caquexia.

Numerosos estudios en personas han vinculado la insuficiencia cardíaca con los cambios en el microbioma intestinal. Por ejemplo, los pacientes con insuficiencia cardíaca normalmente sufren una reducción de la diversidad y un agotamiento de la microbiota intestinal principal.6

En un estudio de intervención nutricional controlada, los científicos de Purina demostraron que el microbioma intestinal de los perros es más similar al de las personas, que los microbiomas de los cerdos o ratones.7

Este descubrimiento sugiere que los estudios del eje corazón-intestino humano también pueden contribuir con información que puede mejorar la salud cardíaca en los perros.

insuficiencia cardiaca
Adaptado de Kamo et al., 2017

Puntos clave para recordar

  • Los estudios muestran que hay un eje corazón-intestino: la microbiota intestinal puede afectar la salud cardiovascular y viceversa.
  • La investigación de Purina demostró que el microbioma canino tiene similitudes estructurales y funcionales con el microbioma humano.
  • Los estudios de microbioma humano pueden ofrecer enfoques innovadores sobre las enfermedades cardiovasculares en perros.

Explora las áreas de transformación de la salud del corazón:

Obtén más información

  1. Jin, M., Qian, Z., Yin, J., Xu, W., & Zhou, X. (2019). The role of intestinal microbiota in cardiovascular disease. Journal of Cellular and Molecular Medicine, 23(4), 2343–2350.
  2. Kamo, T., Akazawa, H., Suzuki, J. I., & Komuro, I. (2017). Novel Concept of a Heart-Gut Axis in the Pathophysiology of Heart Failure. Korean Circulation Journal, 47(5), 663–669.
  3. Tang, W., Li, D. Y., & Hazen, S. L. (2019). Dietary metabolism, the gut microbiome, and heart failure. Nature reviews. Cardiology, 16(3), 137–154.
  4. Wang, Z., Liu, Y., Liu, G., Lu, H., Mao, C. (2018). L-Carnitine and heart disease. Life Sciences, 184, 88–97.
  5. Zhao, Y., & Wang, Z. (2020). Gut microbiome and cardiovascular disease. Current Opinion in Cardiology, 35(3), 207–218.
  6. Luedde, M., Winkler, T., Heinsen, F. A., Rühlemann, M. C., Spehlmann, M. E., Bajrovic, A., Lieb, W., Franke, A., Ott, S. J., & Frey, N. (2017). Heart failure is associated with depletion of core intestinal microbiota. ESC heart failure, 4(3), 282–290.
  7. Coelho, L. P., Kultima, J. R., Costea, P. I., Fournier, C., Pan, Y., Czarnecki-Maulden, G., Hayward, M. R., Forslund, S. K., Schmidt, T., Descombes, P., Jackson, J. R., Li, Q., & Bork, P. (2018). Similarity of the dog and human gut microbiomes in gene content and response to diet. Microbiome, 6(1), 72.